viernes, 26 de octubre de 2018

Macrogranjas en el Campo Arañuelo

Comienza a estar lista en Las Ventas de San Julián la primera explotación avícola de las nueve proyectadas en la comarca, más conocidas como "macrogranjas", que traerán a 45.000 gallos y gallinas y 75.000 pollos a la semana al Campo Arañuelo.

Aunque ya han pasado unos meses desde el anuncio de su puesta en marcha en Las Ventas de San Julián, Torrico, Alcolea de Tajo, La Cazada de Oropesa y Valdeverdeja, analizamos ahora pros y contras de este proyecto en nuestra zona.



Argumentos a favor

El proyecto se levantara en varios municipios con lo que a priori reparte la presión medioambiental que este tipo de instalaciones genera, aunque en alguna localidad las instalaciones se ubicaran muy próximas entre sí. Esta distribución teóricamente debería repercutir también en las arcas municipales, siempre necesitadas de tributos.
La palabra empresa implica empleo y eso en nuestra comarca, es algo que no se puede dejar pasar. Un motor económico y elemento de fijación de población, por pocos puestos que sean, tendrá impacto en la zona. 
También habría que añadir que siempre lloramos la falta de compromiso social por parte de las distintas administraciones y como se derivan inversiones a otros lugares.


La otra cara de la industria

Lamentablemente toca desmontar está serie de mitos y añadir varios condicionantes que no siempre tenemos en cuenta.
Empecemos por los costes ambientales:
         Agua. Una búsqueda rápida por internet nos dice que se gastan 340 litros al día por cada 1.000 pollos en una granja. Si son 45.000 pollos, cada día se gastarán en la comarca 15.300 litros de agua. Al año suponen casi 5.600.000 litros, lo mismo que si tuviéramos un pueblo nuevo en la comarca con 120 habitantes.


         
         Residuos. ¿Cuánto caga un pollo? La verdad es que es una pregunta que no entiendo cómo no me la había planteado antes. El número mágico en este caso es de 120 Kg de mierda (si mierda, hablemos claro) por cada 1.000 pollos. 5,4 Toneladas de mierda al día, casi 2.000 Toneladas de mierda al año. Cómo diría Matías Prats, es una razón, de peso.

Lo peor de estos números es que son solo la mitad de los pollos que tendrán las instalaciones cuando estén a pleno rendimiento, ya que el cálculo no incluye los 75.000 pollos de cría, que duplicarán el consumo de agua y la producción de mierda.


        ¿Cómo huelen 45.000 pollos juntos? Mal, y si están a menos de un kilómetro de una población, peor. Añadir a eso el ruido de las instalaciones con potentes sistemas de ventilación y el tráfico de camiones pesados.
Juntar eso a las toneladas de mierda que comentamos antes y estamos ante el mismo problema de contaminación que tenemos en la actualidad con el purín de los cerdos, con auténticas macrogranjas establecidas desde hace años.


        Espacio natural abierto. Las instalaciones se ubican muy cerca de la Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Interés Comunitario (LIC) Llanuras de Oropesa, Lagartera y Calera y Chozas, una importante zona de paso de aves migratorias desde el norte de Europa y África, rodeada por tres embalses que soporta miles de grullas, gansos, cigüeñas y rapaces que se alternan a lo largo del año en sus inmediaciones. 
Estás granjas con miles de animales hacinados supondrán un reservorio de virus aviares que facilitara la propagación de enfermedades y parásitos, como las garrapatas y la fiebre Crimea-Congo, de la que el Campo Arañuelo es ya tristemente uno de los focos activos en España.


¿Proyecto de futuro? Pues mira, no

Para empezar, estas instalaciones se basan en la demanda del mercado actual: España produce al año 1,4 millones de toneladas de carne de pollo y consume 0,6 millones, más del 50% de la producción es exportación. Solo se benefician económicamente unos pocos y deja un impacto profundo en el medio donde se asienta la industria. Si a eso le sumamos que en el mercado cada vez se busca más el producto ecológico tipo "gallina feliz", no parece que sea el mejor planteamiento.
Aunque los contratos se hayan firmado por 25 años o los que sean, no son empresaurios locales los que lo han abierto, por tanto no existe arraigo de ningún tipo por la zona ni por los trabajadores al cargo y el día que no convenga y finalicen las ayudas públicas (como regalar el suelo, facilitar permisos o impuestos reducidos) se tira de cierre y punto. 
Si hablamos de los 40 o 50 puestos de trabajo, aplicando el mismo factor de reducción que la fábrica de yogures de Mercadona en Talavera, tendremos 20-25 trabajadores en una comarca de 10.000 habitantes. Recordemos que este tipo de industria está altamente automatizada y requiere de poquísimo personal.


Y por supuesto para rematar, 2019 es año de elecciones. ¿Qué sería de nuestros queridos políticos autonómicos, de diputación y alcaldes de postín sin su foto inaugural a cierre de legislatura?

No hay comentarios:

Publicar un comentario